"Eu" (bien) y "thánatos" (muerte).
Qué término tan bonito: buena muerte. Es una lástima que esta palabra se haya convertido en diana de controversias y polémicas; que provoque pavor; que suscite rechazo, miedo o deseo....Y en el fondo todos deseamos para nosotros y los que queremos una buena muerte.
Muchas veces me he planteado cómo me gustaría que fuera mi muerte o la de las personas a las que quiero, más que la muerte, los últimos días.
Durante estos dos años de trabajo como enfermera algunas veces he deseado que el sufrimiento de alguien cesara y le he deseado la muerte. Esto se ha acentuado en este último mes. Pero algo ha cambiado, no les deseaba la muerte por estar sufriendo o en un proceso muy final de la enfermedad, sino que la he deseado por el deterioro físico y mental de los enfermos a los que cuidaba. La mayoría de las personas a las que he cuidado hasta ahora me hablaban, podían comer, hacer sus necesidades, me conocían, conocían a sus seres queridos, lloraban, reían, sufrían, gozaban, se estremecían....pero ahora he tomado contacto con otro tipo de enfermos; enfermos que no saben ni cómo se llaman, que no responden a mis preguntas, que no se pueden llevar la cuchara a la boca, que no pueden usar el wc, que no conocen a su familia, que no saben dónde estan ni en que año viven, que están acartonados en la cama, que están llenos de úlceras, que hay que darles de comer por sonda o por gastrostomía, que llevan pañal, que no se mueven de la cama, que cuando les tocas gritan sin parar, que no articulan palabra, que tienen la mirada perdida en algún lugar fuera de esta galaxia.................................Y me pregunto tantas veces: ¿qué sentido tiene seguir viviendo así? ¿por qué se empeñan todos los médicos (que no las enfermeras, ellas jamás, tienen los pies más en la tierra, saben que no son Dios) en llenar de tubos a los pobres ancianos, hacerles mil pruebas y mil perrerías, dejarles ingresados durante meses...?
Esto no me gustaría ni para mí ni para mis seres queridos. Siempre he pensado que si algún día vislumbro este final para mi, me inyectaré un vial de insulina rápida. Tal vez no sea tan valiente como muchas personas, tal vez me planteo mis últimos días mucho más que otras personas, tal vez me gustaría que todo el mundo hiciera testamento vital y pudiese decidir y gritar bien fuerte qué quiere para el final de sus días, tal vez me gustaría que hablásemos más de la muerte y que dejáramos hablar a los que queremos y les dejemos saber cómo va a ser su final y sobre todo que seamos generosos y no permitamos retener a toda costa al que se marcha.
Ojalá ahora que parece que la eutanasia va a salir a debate público nos ayude a reflexionar sobre la buena muerte, sobre nuestra buena muerte. Y ojalá también reflexionemos sobre los cuidados paliativos, no sólo para los enfermos oncológicos sino para los ancianos, los EPOC, las personas con enfermedades neurodegenerativas, para los ELA....Todas las personas merecemos no morir de cualquier manera, ni alargar nuestra vida durante un mes más a cualquier precio....todos merecemos al final, llegue cuando llegue y de la manera que llegue, alguien que coja nuestra mano, nos alivie el dolor, apoye a nuestra familia, no alargue nuestra vida haciéndonos sufrir, no nos deje perder demasiado nuestra dignidad.........esto es para mí una BUENA MUERTE.

Si supieramos nuestro final, no hariamos méritos para merecerlo. Yo creo que uno recoge lo que siembra a todos los niveles: físico, emocional y mental.
Tengo muy cerca todavía la muerte de mi padre y te aseguro que ni por casualidad fué como él la esperaba.
Pero ocurrió como debía ser, tuvo el final que se ganó por su forma de vivir: sin dolor, en paz, lleno de amor, habiendo hecho los deberes con los demàs, aceptando lo que le pasaba. Nunca hizo daño a nadie, se desvivió por su familia, se sacrificó por los que quería y se lo pudimos devolver.
En cuanto al sufrimiento de las personas, si miras otras culturas i/o religiones, verás que tienen una explicación que te gustarà mas o menos, pero no es un "porque sí".
O bien tienen que limpiar su karma (negativizado en vidas pasadas), o bien sacrifican su existencia para que otros puedan aprender una gran lección. No sé mucho de estos temas pero me gusta su manera de enfocarlo.
De todos modos, sea lo que sea, sigue siendo importante favorecer una muerte digna. Si no te la saben dar los médicos, porque solo les enseñan a salvar vidas y sienten como un fracaso la muerte de un paciente, te la debe ofrecer la enfermera, o solicitar la familia, si no es posible el propio paciente.
Soy enfermera porque me gusta tratar con personas y poder ayudarlas en algo que desconocen, y somos la parte mas humana de la sanidad. No debemos olvidarlo.
Petonets
Qué maravillosa Miriam como siempre...pero quería hacer un pequeño comentario al comentario de elisabeth...uno no siempre recoge lo que siembra; si siembras el bien, es más probable recoger el bien, pero por desgracia la vida es inexacta y muchas veces injusta...mucha gente que ha dedicado su vida a sembrar el bien acaba recogiendo el mal de otros...y esa afirmación "tuvo el final que se ganó por su forma de vivir" es justa para su padre , pero hay gente, mucha gente que tiene finales que no se merece...que todo el que haya vivido bien, muera bien es una utopía y un pensamiento idílico por el que merece la pena vivir; pero si esa afirmación la dices delante de una persona que ha vivido una muerte dura y dolorosa de su padre, por ejemplo, puede sentirse muy ofendida con ese paralelismo.
Yo creo que la mayoría de las veces la muerte no se corresponde con la forma de vida, la muerte no elige entre buenos y malos, la muerte no es un juez.
Y nuestra labor es hacer todo lo posible por mejorar esa muerte, por dignificarla, por disminuir el sufrimiento...la mayoria de las personas que conozco le tienen más miedo al dolor que a la muerte en sí...y ahí es donde tiene que empezar nuestra "lucha", nuestra labor...y sinceramente, ante un enfermo que espera la muerte, ante esta situación, jamás en mi vida me permitiré hacer un juicio de valor sobre su vida pasada , para mí ante la muerte, TODOS merecemos una muerte digna.