La verdad es que no había nada de cola y a penas esperé unos minutos....pero el tiempo se me hizo eterno. Me sentía como una oveja a la que llevan al matadero. No os puedo explicar la sensación de tristeza, abatimiento, fracaso y decepción que sentí. Fue uno de los momentos más duros que he vivido últimamente.

Verme rodeada de guachupinos.....sin trabajo....fue muy deprimente. Hice un grandísimo esfuerzo para que no se me saltaran las lágrimas allí en medio y montar un espectáculo. ¿Sabeis qué teníamos en común todos los que entrábamos? Pues que la mayoría andábamos un poco encogidos, con la cabeza cacha.

Y es que allí dentro a nadie le importaba que haya sido la mejor de mi promoción de enfermería, que haya sacado 5 matrículas en 2º y seis en 3º, que tenga 220horas de formación en oncología, 200 horas de formación en cuidados paliativos, que haya trabajado 2 años en Hospital de 3er nivel, que tenga muchas ganas de trabajar, que me adapte a todo, que sea joven, preparada y con ganas...............allí todos eramos iguales..............se me asemejó a una sala de hospital, todos los enfermos tienden a perder su condición anterior para convertirse en enfermos............allí también parecía que perdíamos nuestra condición anterior....pero cuando salí de allí me prometí a mí misma que no la podía perder, que soy Miryam Bueno Arnau y que de nuevo debía poner en práctica mi aprendizaje en resilencia, resurgir de mis cenizas y ver este capítulo como un mero trance más de la vida que debo pasar; para darme cuenta de lo efímero de las cosas y de lo duro que hay que trabajar porque nadie me regala nada y porque la vida es complicada.