Quería contaros una historia que cuenta K. Kauter y que transcribo a continuación:
- Dime el peso de un copo de nieve, preguntó un pajarito a una paloma del bosque.
- Nada, ni un ápice.
- Si eso piensas, debo contarte una historia maravillosa, dijo el pajarito negro:
Me posé en la rama de un abeto, cercana al tronco, cuando empezó a nevar -no densamente en una rabiosa ventisca, no- sólo como en un sueño, sin herida alguna ni violencia. Como no tenía nada que hacer, fui contando los copos mientras caían sobre las hojas de mi rama. El número de copos fue exactamente de 3.741.953. Cuando cayó sobre la rama el siguiente copo (nada de peso, ni un ápice, como tú dices) la rama se rompió. Dicho esto, el pájaro negro echó a volar.
La paloma, una autoridad en la materia desde tiempos inmemoriables, se puso a reflexionar y, pasados unos minutos, se dijo: "Todo en nuestras vidas tiene su peso y su importancia."
Todo lo que nos ocurre, nos guste más o menos va dejando un manto blanco que crece de grosor y rompe ramas o las embellece y va conformando el árbol de nuestra vida. Todos los acontecimientos últimos de mi vida me han resquebrajado un poco por dentro pero estoy segura de que con el tiempo, cuando mire de lejos el árbol de mi vida veré lo precioso, majestuoso, fuerte sano y feliz que es.

Te contaré lo que me pasó.
Cuando tuve a mi hija mayor, hice el comentario de que no hay precio para un hijo. Alguien me respondió: "Todo tiene un precio, aunque no sea en dinero. Tú pagas con tu cuerpo que se deforma con el embarazo y queda dolorido con el parto, pagas con horas de sueño para cuidar a la niña, y pagarás toda la vida sacrificandote por ella".
Y no sabes cuanta razon tenía. Todo se paga, todo tiene su importancia, y todo pasa por algo.
Quizás tu paro sea para encontrarte a ti misma, o disfrutar de esta Navidad de una manera especial, o porque lo que tiene que venir no podría ser si trabajaras, ... Creo que lo importante es verlo por el lado bueno, y saber esperar lo que la vida te traerá.
FELIZ NAVIDAD y muchos besos para las dos desde Barcelona.
Hoy , que estaba especialmente receptiva busqué tu blog...y como siempre me haces reflexionar sobre el camino que voy haciendo...porque hay dias que tengo muy claro hacia dónde dirigirlo ...y días en que no sé dónde poner la siguiente piedra...pero yo voy haciendo, poco a poco y pienso que aunque a veces piense que es un castigo, en realidad es un valorar las cosas que echas de menos, la gente que te viene a diario a la cabeza y resuelves con una gran sonrisa,, las miradas de los niños, las miradas escondidas, los deseos, los días de "mal día"...lleguas a echar de menos lo que menos esperabas...pero lo mejor, lo más reconfortante es mirar a atrás y que te guste la parte de árbol que llevas construida ( o de camino).